martes, junio 21

Mi verdadero monólogo.

Sí, el viernes cumplí dieciocho años de vida. Dieciocho años en los que he sido feliz, he sufrido, he amado, he odiado y he sido ermitaña.
¿Dieciocho años qué son para mí? Nada anormal. ¿Qué es normal para mí? Nada, pero esta fecha no ha cambiado casi nada en mi vida ni creo que lo haga, ¿por qué? Porque primero hay que madurar y no andar diciendo que tengo ¡los 18¡ y que puedo hacer de mi vida lo que me plazca. Sinceramente pienso que las cosas se van dando a medida que van sucediendo; pienso también que con sólo decir que quiero madurar -y no es por alardear-, pero mucha gente me dice que las chicas de mi edad son una desaforadas sin control, que se creen lo mejor y que con tal de tener algo de diversión, lo hacen sin saber las consecuencias, sinceramente mucha gente me dice que soy madura para mi edad... ¿Madura? La vida me va enseñando día tras día algo, nadie lo sabe todo ni nadie es totalmente maduro ante una situación. Digan lo que quieran, yo me creo una pequeñaja que está aprendiendo a vivir y apenas tiene dieciocho años, no me siento 'grande' pero tampoco indefensa.

Ahora, a vivir aprendiendo.


2 comentarios:

constelaciones dijo...

felicidades por esos dieciocho (:

[Princesa del Invierno] dijo...

tienes razon, aparte de las frutas nosotros tambien maduramos! ajajaja :')
Yo no creo que sea madura del todo, pero más que mis amigas, me parece que si!
FELIZ CUMPLEAÑOS y no seas de esas tipicas que se convierten en locas al cumplir la mayoria de edad :P es un consejo


yomisma66.blogspot.com