lunes, febrero 13

Al fin y al cabo...

Eran las 3.30 en la madrugada, ella estaba del lado izquierdo de la cama doble, le colgaban los brazos de la cama al suelo y ella abrió los ojos de topetazo. Reconoció haberse despertado de alguna clase de pesadilla pero la quería evadir y decidió encender un cigarro al lado de su ventana. Al levantarse no pudo más que ver a un cuerpo en posición recostada; era un hombre. Aquel no vestía camiseta y sólo le cubría la sábana de color hueso; ella no supo reconocerle, pero no se alteró porque le gustó: aquel hombre de aspecto desgastado pero arreglado y perfumado, de unos 24 años, con barba y cabello castaño claro la llevó en éxtasis... ¿Era cierto que ese hombre estuviera a su lado y estuviera durmiendo con ella?

Era su apatía hacia las personas que la hacía ser una persona tan distante, seca e insensible por la humanidad; su sarcasmo también solía ahuyentar a los hombres puesto que ellos sólo buscan sexo por unas horas y al otro día tendían a irse y no dejar un recado o un número. Era por eso que no se explicara por qué estaba ese hombre en su cama.

Se sentó y se fumó el cigarrillo en la ventana; recordó la pasada noche en la que tomó un trago que le recomendó su amiga a quien le iba bien el flirteo con los hombres -e incluso con mujeres-, porque se cansó de decirle que 'NO' a ella. Siendo no más, recordó todo pero sin alarmarse, ella tendía a no expresar sentimientos de ninguna clase a excepción de su gato Cat a quien ella amaba profundamente, era su única compañía de carácter orgánico que tenía en su vida, luego estaban sus pinturas y lienzos regados por su sala. Larga vida a Audrey Hepburn.

A las 5am ella decidió volverse a dormir, se recostó de medio lado y concilió el sueño de manera que a mi me da envidia y empezó a soñar. Al despertarse a las 11am vio al chico sentado en el suelo de la sala pintando una silueta femenina y ella se quedó mirándolo; el le dijo con los ojos que la quería. Este se levantó, la agarró por la cintura y la besó... Ese tipo de besos mañaneros que despiertan toda sensación relajante y excitante al mismo tiempo. Se prepararon café y jugo de naranja mientras escuchaban Bon Iver, vieron una película y se pasó el tiempo. Cuando se fueron a acostar a dormir, ella simplemente no lo creía y aunque no tuviera una cara de felicidad, su cuerpo lo expresaba. El chico la apreció, el chico dio en el punto indie, el chico pudo llamarse D, no sólo un chico más.


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